Las denuncias de una joven de 23 años en Barranquilla, han llevado al congresista Modesto Aguilera al umbral de un juicio por el delito de acto sexual violento. La joven, Guisella del Carmen Mejía Viana, dio a conocer su historia y mostró su rostro por primera vez en una entrevista con Noticias Caracol, afirmando que enfrentaba sus temores con la esperanza de obtener justicia.
Mejía relató cómo en una reunión a finales de 2020, en el hotel Vallclaire, fue víctima de un ataque por parte de Aguilera, un congresista de 65 años y figura destacada de Cambio Radical. Según su testimonio, su primo Jonatan Torregrosa, cercano al parlamentario, la llevó al lugar con la excusa de un encuentro político. Una vez en la suite, Torregrosa y su novia la dejaron sola, momento en el cual Aguilera la abordó, tocándola y besándola sin su consentimiento.
“Cuando cerró la puerta, se abalanzó sobre mí y no supe qué hacer. Me quedé inmóvil mientras él se masturbaba delante de mí. Estaba en shock, sin saber cómo escapar”, narró Guisella, quien también mencionó su temor a pedir ayuda en recepción por miedo a represalias.
La mujer indicó que su primo es jefe jurídico de la Dirección Distrital de Liquidaciones de Barranquilla.
El juicio contra Aguilera comenzará este jueves 21 de noviembre ante la Corte Suprema de Justicia. Aunque el congresista ha defendido su inocencia, las pruebas presentadas parecen contradecir sus afirmaciones.
Guisella aseguró que su primo sabía de las intenciones del parlamentario, destacando que fue cómplice al facilitar el encuentro. “Al bajar, vi cómo Aguilera le pasó dos condones a mi primo, quien respondió: ‘veo que no se concretó nada’. Fue entonces cuando entendí que Jonatan había participado en una trampa para que me abusaran”.
Después de vivir en silencio por miedo a represalias, en 2021 Guisella reveló lo sucedido a su madre, Tatiana Viana Martínez, líder comunitaria y colaboradora en diversas campañas políticas. Tatiana lamentó el papel de su sobrino, Torregrosa, ahora jefe jurídico de la Dirección Distrital de Liquidaciones de Barranquilla, afirmando: “Me destruyeron familiarmente. Quiero que se haga justicia”.
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